La música del tren en España · Un viaje musical
Disco 2
- PISTA 01 - Primeros ferrocarriles e inauguraciones
- PISTA 02 - Zarzuela y Género Chico
- PISTA 03 - Orquestas y agrupaciones musicales
- PISTA 04 - Flamencos y Ferrocarriles
- PISTA 05 - Coplas y Canciones infantiles
- PISTA 06 - Los Músicos se suben al tren
- PISTA 07 - Y la música se hizo anuncio y videoclip
- PISTA 08 - Para leer y escuchar
Los primeros compases ferroviarios

Desde las primeras inauguraciones, la música fue el lenguaje elegido para celebrar el progreso industrial, integrando sonidos mecánicos en el pentagrama. El ferrocarril rompió el aislamiento geográfico de los ritmos rurales, permitiendo el mestizaje y la creación de nuevos géneros y la llegada de nuevos instrumentos.
Finalmente, el ferrocarril facilitó la movilidad de grandes figuras, permitiendo que virtuosos como Pablo Sarasate o Julián Gayarre realizaran giras internacionales con sus pesados equipajes, consolidando la profesionalización del músico español en el siglo XIX.
Inauguraciones de líneas

La apertura del primer ferrocarril peninsular de Barcelona a Mataró el 28 de octubre de 1848 fue un acontecimiento sonoro sin precedentes. Por primera vez en España, una banda completa (la del Cuerpo de Artillería) interpretó música sobre una plataforma en movimiento. Los músicos viajaron en un coche de segunda clase, tocando piezas durante el trayecto para señalar la marcha del tren.
A la llegada a Mataró, se celebró una ceremonia religiosa donde se cantó el Te-Deum. Años después, para el LXII aniversario, se estrenó el himno Al primer ferrocarril que creuhá terres hispániques, compuesto por Santiago Vinardell y Joaquín Cassadó.
El 9 de febrero de 1851 se inauguró el popularmente llamado "tren de la fresa" en medio de una expectación masiva. El célebre Francisco Asenjo Barbieri arregló una "Marcha Real" con acompañamiento coral, interpretada por los coros del Teatro Real en el andén de la estación ante la familia real.
La obra más conocida en relación con este evento es la Suite de Gondois, el maestro Hipólito Gondois dedicó a este evento la partitura El Camino de Madrid a Aranjuez. Esta obra constaba de siete partes descriptivas que se dedicaban la primera, un gran galop, La Locomotora, dedicada al nuevo modo de tracción; el resto se dedicaban al paso por cada una de las estaciones o paradas, dos polcas dedicadas a Madrid y Getafe; dos polcas-chotis que anuncian el paso por Pinto y Valdemoro; y cerrando la obra dos mazurcas, una dedicada a Ciempozuelos y otra a Aranjuez.
Otras líneas y celebraciones destacadas, Langreo-Gijón (1852) se compusieron poemas e himnos como el Himno al
ferrocarril de Langreo a Gijón de Cayetano Rosell, celebrando la llegada de las máquinas "Reina Cristina" y
"Jovellanos".
El ferrocarril de vía estrecha que unía Sant Feliu de Guíxols con Gerona, popularmente conocido como "el
Carrilet", representa la integración total de la tecnología ferroviaria en el folclore y la identidad regional.
Se inauguro el 29 de junio de 1887 en medio de una enorme aclamación popular. Para la región del Baix Empordà,
el Carrilet fue el "sello definitivo de la modernidad", permitiendo una conexión que hasta entonces se sentía
lejana. La llegada del tren fue celebrada con serenatas y composiciones locales. Entre ellas, destaca la
Polca del Carrilet, una pieza de ritmo alegre y juguetón compuesta por el maestro Llúsent
específicamente en honor a este ferrocarril. El ferrocarril ha sido muy celebrado y cantado por sus viajeros
como este homenaje de 1985
El tren petit .
El ferrocarril se integró rápidamente en el folclore popular español, apareciendo en coplas que usaban el tren
como metáfora de la pasión, el peligro o el cambio social.
"Yo t'estoy queriendo a ti / con la misma violencia / que lleva el ferro-carril".
"Por la pared va la vía, / por la vía pasa el tren, / dentro va la prenda mía".
"¡Qué bonito que estará / Er ferro-carrí de Cais / Con banderas colorás!".
"Vente a la estación de Brenes / nos estaremos un ratico / viendo los cambios de trenes".
"Calañas ya no es Calañas / que es un segundo Madrid; / ¿quien no ha visto por Calarañas / pasar el ferrocarril / a las dos de la mañana?".
"Dicen que van a poner / un ferrocarril a Mieres / Para transportar carbón / para calentar las mujeres".
"Mira que tren de Langreo / Mira que soy de buen asturianu / de donde sale el carbón".
Zarzuela y Género Chico

Barbieri fue una figura central en la institucionalización de la zarzuela y su vínculo con el tren. Su presencia fue clave en la inauguración de la línea Madrid-Aranjuez con la "Marcha Real" con acompañamiento coral. Además, el éxito de su obra Jugar con fuego (1851) en el Teatro Circo ?antigua sede de la ópera italiana? marcó el despegue definitivo del género lírico español, atrayendo a otros compositores hacia la zarzuela.
Emilio Arrieta, favorito de la reina Isabel II, que también participó en la celebración de la línea de Aranjuez con una versión de la "Marcha Real" para los coros de la Plaza de Oriente. Bajo el mecenazgo real, Arrieta -quien inicialmente se dedicaba a la ópera- se convirtió en un entusiasta cultivador de la zarzuela tras observar el éxito de las obras de Barbieri. La propia Reina era una gran aficionada a la música ferroviaria, llegando a poseer un tren en miniatura en el Palacio de la Granja que utilizaba para entretener a sus invitados.
Aunque Rossini no fue compositor de zarzuelas, su influencia en el Madrid de la época era inmensa. Las fuentes destacan una paradoja en su relación con el tren: tras una experiencia traumática en Bélgica en 1836, Rossini declaró que odiaba los trenes y que no volvería a subir a uno. Sin embargo, esto no le impidió componer en 1845 una pieza para piano titulada Un petit train de plaisir comico-imitatif (Un pequeño tren de placer). Esta obra musicaliza un viaje que incluye desde el aviso de la campana hasta un descarrilamiento, la posterior ascensión de las almas de las víctimas y un final cínico sobre la alegría de los herederos.
Se sabe que se escribieron tres obras ferroviarias pertenecientes a la primera época del género Chico, la década de los cincuenta: éstas son el juguete cómico Bodas por Ferro-Carril (1852) de Sánchez Garay e Inza; la comedia satírica de nombre Aranjuez-Tembleque-Madrid (1853), estrenada en el Teatro de la Cruz; y Tren de Escala (1854), zarzuela en un acto, con versos de Gerónimo Morán y música de Martín Sánchez Allú. Los sobrinos del capitán Grant (1877) considerada el mejor ejemplo de lo que se ha dado en llamar "teatro de evasión", destacando por su ambiciosa escenografía que incluía una detallada estación de tren con paisajes montañosos al fondo.
La zarzuela Vía Libre (1893), del alicantino Ruperto Chapí y libreto de Carlos Arniches y Celso Lucio, que ofrece el espectáculo del paso del primer tren por un pueblo pequeño -sin que en la representación falte un pequeño episodio con descarrilamiento. Para dar realismo a estos "viajes" en el escenario, se utilizaban ingenios sonoros como grandes planchas de hierro colado sobre bombos para imitar el ruido del convoy, silbatos de madera para el vapor y cartuchos de pólvora para simular los chispazos del arranque de la máquina.
Cantos de trabajo

Se trataba de cantos para mitigar el esfuerzo, los cantos de trabajo servían para "reducir la fatiga corporal y aumentar el rendimiento". Se mencionan figuras como Manuel Ganga, "el Seráfico", un trabajador analfabeto en las obras del ferrocarril de Alicante (1855) que era un "magnífico improvisador de versos y tonadillas" que asombraba a sus capataces.
En Cuba (entonces bajo soberanía española), se documenta el uso de hammer songs (canciones de martillo) por parte de trabajadores irlandeses y esclavos africanos para coordinar el ritmo del golpeo en la construcción de túneles y terraplenes.
El mundo ferroviario en España generó una cultura musical híbrida que incluía desde la improvisación de coplas a pie de obra hasta la formación de orquestas de trabajadores.
En el caso de las coplas hay que señalar una canción popular dedicada a las Guardabarreras , que se canta en rondallas
El orgullo por la profesión ferroviaria la plasmo Victor Manuel en su canción El hijo del ferroviario y el cantante argentino Jairo compuso la canción El ferroviario en la que un trabajador del gremio llora el cierre de las líneas de ferrocarril.
Orquestas y agrupaciones musicales

En la inauguración del Barcelona-Mataró (1848), una banda militar tocó sobre el tren en movimiento por primera vez. En 1882, el maestro de capilla Simón Ortín creó una pequeña "sinfonía ferroviaria" para la línea Tudela-Tarazona, recreando sonidos de campanas y traqueteo con síncopas de contrabajo y bombo.
En el ámbito de los talleres ferroviarios, destaca la Orquesta Pinciana Ferroviaria, fundada en Valladolid hacia 1920, que ofrecía recitales en los pueblos de la provincia. Otra agrupación relevante fue la Armonía Artística de Zaragoza, compuesta por ferroviarios y con historia desde 1922.
A partir de 1941, Renfe fomentó la creación de orquestas a través de la organización sindical "Educación y Descanso". Por ejemplo, en 1943, la Orquesta de Cámara de Oviedo ofreció un concierto en el Taller de Coches de Valladolid para más de 3.000 operarios, quienes aplaudieron con fervor obras de música clásica en su propio centro de trabajo.
En 1960 se creó la Coral Renfe de Monforte , integrada mayoritariamente por trabajadores del sector ferroviario de esa localidad gallega.
La Trikitixa

El instrumento llegó al País Vasco de la mano de peones piamonteses y del Valle de Aosta contratados hacia 1860 para construir la línea Madrid-Irún. Debido a la gran dificultad orográfica, la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte buscó a estos trabajadores especializados que ya tenían experiencia instalando vías en los Alpes.
Se introdujo específicamente durante las obras del tramo Beasain-Olazagutia. Estos trabajadores no solo trajeron los instrumentos, sino que también sabían fabricarlos, lo que permitió que con el tiempo adquirieran una identidad propia en la región. Los primeros intérpretes locales aprendieron de oído y, aunque los instrumentos originales solían ser de fabricación austriaca, pronto fueron reparados y copiados por artesanos habilidosos del País Vasco.
Conocida también como soinu txikia, la trikitixa se convirtió en un elemento mucho más divertido y festivo para el pueblo que otros instrumentos tradicionales como el txistu, llegando a desplazarlo en celebraciones populares y romerías. El instrumento pasó de ser una novedad extranjera a ser el eje de la música popular de mayor arraigo en el territorio. La tradición iniciada por aquellos pioneros ferroviarios continúa viva hoy en día a través de músicos contemporáneos y virtuosos como Kepa Junkera o grupos como Oskorri.
Flamencos y Ferrocarriles

El Ferrocarril actuó como vehículo de difusión y movilidad, antes de la llegada del tren, el flamenco estaba limitado a áreas geográficas específicas de Andalucía. La expansión de la red ferroviaria permitió a los artistas flamencos salir de sus núcleos originales hacia los centros industriales del norte y las grandes capitales como Madrid y Barcelona.
Para muchos artistas, el tren fue un espacio de trabajo. Cantaores como el Chato de la Isla se ganaban la vida "cantando al plato" (poniendo la gorra) en los trenes de vía estrecha que unían Jerez, El Puerto de Santa María, Puerto Real y Cádiz. Aunque se rumoreó que Camarón de la Isla también lo hizo, amigos íntimos como Rancapino lo han negado.
El tren facilitó que grandes figuras como La Macarrona viajaran a París para la Exposición Internacional de 1889, llevando el flamenco a los escenarios europeos de manera masiva.
El universo sonoro y técnico del tren se filtró en la estructura del cante y el baile. Como metáforas rítmicas y líricas, el tren se convirtió en un símbolo de potencia y fatalidad. Una de las coplas más famosas, recogida por "Demófilo" (Antonio Machado y Álvarez), dice: "Yo t'estoy queriendo a ti / con la misma violencia / que lleva el ferro-carri". Esta letra utiliza la tecnología moderna para expresar la intensidad de las pasiones humanas.
Esta innovación se refleja también en el baile flamenco, el bailaor Vicente Escudero llegó a utilizar sonidos de máquinas y dínamos como música de fondo para sus propuestas surrealistas, mientras que Frasquillo aprovechaba la resonancia de los vagones de madera para sus prácticas de baile.
El ferrocarril influyó en la expansión y consolidación de diversos estilos.
Cante de las Minas: Incluye las tarantas, cartageneras y mineras, que florecieron gracias a los "trenes mineros" en la sierra de Cartagena y La Unión.
Taranta: El género rey de las minas, un cante libre con acompañamiento de guitarra que refleja el sufrimiento del trabajador.
Cantes de Fragua: Como los martinetes, que marcan el ritmo del trabajo con el metal.
Estilos de Jerez: Las fuentes destacan las siguiriyas, soleares y bulerías como formas predominantes en esta zona.
Cantes de "Madrugá": Aquellos que los mineros cantaban en tabernas mientras esperaban el turno nocturno.
El impacto del Cante de las Minas

La ley minera de 1868 y la llegada de capital extranjero impulsaron la minería y, con ella, la construcción de líneas férreas para transportar el mineral hasta los puertos. Este entorno de industrialización rápida creó el "proletariado industrial" que dio origen a la taranta, pieza clave del cante de las minas.
El Cante de Madrugá, los mineros que debían entrar en los turnos nocturnos o de madrugada cubrían la espera en tabernas y posadas, donde el cante reflejaba el sufrimiento y la esperanza de la veta definitiva.
En 1885, la llegada a La Unión de Rojo el Alpargatero, un cantaor que no trabajaba de minero pero que dominaba los fandangos de Almería, fue vital. Su taberna se convirtió en la "verdadera cuna de la taranta", donde se mezclaron los cantes de madrugá con los estilos traídos por el flujo ferroviario de Almería y otros puntos.
Las letras mineras registraron el cambio tecnológico, coplas famosas mencionan la instalación de cables aéreos para vagonetas y el uso del "tren del vino" o el ferrocarril de vía estrecha para trasladar el mineral.
Cantaores flamencos destacados

El Chato de la Isla: Se ganaba la vida "cantando al plato" (poniendo la gorra) en el tren de vía estrecha que unía Jerez, El Puerto de Santa María, Puerto Real y Cádiz.
Rojo el Alpargatero: Figura clave que llegó a La Unión en 1885; su taberna fue la cuna de la taranta moderna y el punto de encuentro de los estilos traídos por el flujo ferroviario.
Balmaseda: Un obrero ferroviario subalterno (limpiador de coches) casi analfabeto que poseía una facultad asombrosa para improvisar coplas autobiográficas llenas de melancolía.
Paquirri (el Guanté): Cantaor gaditano (no gitano) a quien se le adjudican estilos de soleares, apolás y alegrías.
La Macarrona: Famosa bailaora y cantaora que viajaba habitualmente en tren y llevó el flamenco a la Exposición Internacional de París en 1889.
Antonio Chacón: Legendario cantaor que interpretó famosas coplas mineras.
Emilia Giménez (la Rubia): Destacada cantaora de la década de 1870, activa en los cafés cantantes.
Otros nombres vinculados al Cante de las Minas: Juan Abad Díaz (el Canario), Chillaeres, Pedro el Morato, Paco el Herrero y Enrique el de los Vidales y algunas figuras históricas: Silverio Franconetti, Manuel Torre y Manolo Caracol.
La cantaora más completa del panorama flamenco actual, Carmen Linares, ha estado vinculada al mundo del ferrocarril desde niña. Su padre, Antonio Pacheco Segura era empleado de Renfe y guitarrista aficionado. En Vadollano, cerca de Linares, la ciudad donde ella nació y la que le dio nombre artístico, se realizaba el cambio de agujas y había un poblado ferroviario en el que Carmen vivió toda su infancia, así lo contó ella misma:
Coplas populares y canciones infantiles
El entronque de lo ferroviario con las tradiciones orales, las canciones populares, las antiguas coplas de ciego y las canciones infantiles
puebla el cancionero español. Joaquín Diaz y Carmen Bravo-Villasante han recogido numerosos testimonios.
Para los estudiosos el tren engloba formación vocal, movimiento organizado y sentido de la expresión, por eso es habitual que los niños suelen
imitar la máquina del tren.

Con el chucu chaca / chucu cha del tren / marcharemos juntos para así pasarlo bien.
En este trenecito / viaja mi papá / llega con retraso, / enfadado estará.
Son cantes que Bravo-Villasante reproduce de los juegos y coros infantiles.
Que te vaya bien, / que te pise el tren, / que te ponga la cara / como una sartén.
Tres, dos, una, La Coruña, / la farmacia del Ferrol, / mirando bien se ve el tren, / mirando mal se ve el mar.
En la antología Mentiras, patrañas y disparates, esta autora se hace eco de unos ripios espeluznantes.
"El tren que corría / por la ancha vía / por fin se vino a estrellar / con un aeroplano / que iba por el llano
/ volando para altamar. / Salió el maquinista / con las tripas fuera / mirando al aviador, / que ya sin cabeza
/ buscaba el sombrero / para taparse del Sol"
Gloria Fuertes en El tren de los tatarabuelos
"Ha sido un viaje bonito, / aunque llegamos negritos, / debido a la carbonilla / que entró por la ventanilla. / Para el tren en la estación y se acaba la función."
Manuel Machado escribió "hasta que el pueblo las canta, las coplas no son y cuando las canta el pueblo ya nadie
sabe el autor", palabras que ilustran acertadamente ese desinterés por los derechos de autor en las coplas que
han cantado los primeros pasos del ferrocarril en España, pregonando las bondades o los inconvenientes del
invento recién conocido y a medida que el tren se convierte en algo familiar aparece en más coplas.
Luis Tapia publicó en la revista Blanco y Negro:
¡En tren! ¡se aleja la villa! / por la ventanilla / entra carbonilla. / Consuelito, chilla: / y entre ojo y
mejilla / la soplan mil cien... / ¡Esto marcha bien! / ¡Ya se aleja el tren!
El eco de los grandes accidentes fue recogido en coplas de ciegos a veces ilustradas con viñetas como las que
imprimió en Barcelona Juan Llorens a raíz del hundimiento del puente ferroviario de Alabern el 7 de octubre de
1863, decía este pliego,
"De los coches que en el río / han quedado sumergidos, / al ser de día sacaron / a varios muertos y heridos.
/ Un empleado de la empresa / que con asiduo afán / trabajó toda la noche / para los pobres salvar."

El repertorio de canciones populares tiene variados ejemplos de canciones populares que incorporan coplas en las que el ferrocarril hace su presencia como Ferrocarril camino llano que tiene varias versiones o la letra de una copla dedicada a la estación de Baños de Montemayor cuya letra dice, " Primera estación de Baños que mal encuentro has tenido / que al guardafreno del mismo / to la máquina le ha cogido.". Otras celebran la llegada del ferrocarril a Mieres Dicen que van llevar el ferrocarril a Mieres.
Finalmente, el repertorio de villancicos navideños, brinda algunos de ellos con el tren de la Navidad, "Humilde tren navideño, gracias por tus mil paradas, estás colmando los sueños / de familias separadas. / Y al abandonar el tren el tren de mis Navidades, / yo pienso que su vaivén / nos dice felicidades? y otro, ? Los pastores a Belén / corren presurosos, / y de zagales un tren / con zapatos rotos"
Otro ejemplo es el villancico Ha venido el tren en el que la zambomba emula los sonidos del tren.
El poeta cuentista y ferroviario Manuel Pilares compuso el Villancico del ferroviario que concluye así, Ser ferroviario o no da igual para ir a Belén, vayan todos como yo, con el alma a todo tren.

Sin el tren, las orquestas, las compañías o las bandas de jazz no habrían podido celebrar sus conciertos en diferentes ciudades, miles de bandas de metales y sus seguidores en el Reino Unido no habrían podido desplazarse a los campeonatos nacionales, como los celebrados en el Crystal Palace, debido a las distancias y los costos.
Un ejemplo de la importancia del ferrocarril como medio de transporte es el envío desde París de un majestuoso piano-órgano encargado por Liszt, el cual fue transportado y depositado en la estación ferroviaria de Weimar para que el artista lo recogiera. La facilidad de transporte que ofrecía la red ferroviaria permitió el crecimiento de la fabricación de instrumentos y la distribución de partituras. Gracias a esto, hacia finales del siglo XIX, la mayoría de los hogares de clase media podían poseer un piano vertical o un armonio, que se convirtieron en el centro del entretenimiento doméstico.
En el otro extremo, la facilidad de transporte que ofrecía el tren influyó en que los músicos itinerantes de blues y trovadores solitarios prefirieran instrumentos de fácil transporte, como la guitarra y la armónica, que podían llevar consigo al subir a los vagones.
El transporte del vestuario de las compañías de ópera y teatro en el siglo XIX se realizaba de manera masiva a través del ferrocarril, medio que permitía movilizar las ingentes cantidades de equipo necesarias para las giras. Este equipo no solo incluía la vestimenta de los artistas, sino también escenografía, accesorios y equipaje personal. También las grandes orquestas utilizaron este medio para sus operaciones logísticas.
Las compañías ferroviarias proporcionaban vehículos específicos para el transporte de material; por ejemplo, en una ocasión la Midland Railway empleó 57 vehículos para trasladar a 30 compañías teatrales y operísticas en un solo fin de semana. Las compañías de unas 30 personas solían negociar el uso de camiones de carga (trucks) para llevar todo su equipo.

Debido a los altos costos y las dificultades técnicas, se formaron organizaciones como la Music Hall Artistes Railway Association (MHARA) en 1897. Esta asociación negociaba con las oficinas de compensación ferroviaria (Railway Clearing House) para obtener tarifas reducidas (como un 25% de descuento) y mejores condiciones para el transporte de los bultos de las compañías itinerantes.
En el contexto español, las crónicas mencionan que grandes figuras de espectáculos líricos y flamencos viajaban con un número incalculable de bultos. No obstante, el transporte no estaba exento de problemas, ya que a finales del siglo XIX los viajeros a menudo se quejaban de los precios exorbitantes que debían pagar por el peso suplementario de su equipaje.
Pese a estos problemas las bandas de viento españolas, como la Banda Municipal de Sevilla, utilizaban el tren para desplazarse a conciertos de gran formato, donde sus instrumentos de metal eran transportados masivamente para eventos en plazas de toros o inauguraciones. Igual que las compañías de zarzuela o teatro cuyo transporte era una operación de gran envergadura que requería mover no solo a los artistas, sino toneladas de equipo.
A título individual el tren fue elegido por muchos cantantes y figuras individuales. Divas de la Belle Époque como La Bella Otero viajaban en trenes de lujo como el Orient Express o el Sud-Express, ocupando compartimentos reservados donde instalaban sus numerosos baúles de joyas y ropa. Concha Piquer inició su carrera viajando a Nueva York muy joven acompañada del maestro Penella, utilizando el tren como su primer gran escenario de movilidad. Figuras como La Macarrona viajaban con compañías que incluían a diez guitarristas y un número incalculable de bultos, en este caso utilizó el ferrocarril para llegar hasta París y actuar en la Exposición Universal de 1889.
En el caso de las grandes figuras del jazz, Duke Ellington utilizaba un vagón Pullman privado (o incluso dos Pullmans y un vagón de equipaje) para realizar sus giras musicales, también la cantante Bessie Smith tuvo un vagón privado y rotulado con su nombre con ello podían trasladar sus instrumentos y a su banda y ya de paso evitar la humillación de la segregación racial.
La utilización de la música por parte de las empresas ferroviarias forma parte de su identidad ya sea través del
sonido de la marca o mediante su publicidad. La identidad sonora de Renfe, cuya autoría corresponde a Juan Corrales,
es conocida porque sigue sonando en trenes, anuncios de televisión y cuñas publicitarias. De la que han se hecho
varias versiones.
En cuanto a las campañas publicitarias Renfe ha adaptado algunas canciones conocidas para sus anuncios publicitarios
en televisión o en las cuñas radiofónicas.
El Museo del Ferrocarril de Madrid-Delicias, escenario de videoclips
La antigua estación de Delicias, sede del Museo del Ferrocarril de Madrid ha sido elegido como escenario para la
grabación de videoclip o presentaciones y eventos musicales algunos músicos y grupos del panorama musical español,
convirtiéndose en un espacio o figurante musical.
Para leer
Si quieres saber sobre el tema te recomendamos estas obras:
Rubio Aragonés, J. C. (1999). La Música del Tren. Dos siglos de creación musical al compás del ferrocarril. Fundación de los Ferrocarriles Españoles. Madrid, Ineco.
López Miguel (2025). La música viaja en tren. Madrid, Sílex.
Aguiire Franco, Rafael (1992). Trikitixa. San Sebastián, Martín Musika Etxea.
Avitia Hernández, Antonio (1990). Canciones y corridos ferrocarrileros. México, Ferrocarriles Nacionales de México.
Chao, Ramón (2001). Mano negra en Colombia: un tren de hielo y fuego. Valencia, Cybermonde.
Figes. Orlando (2020). Los europeos: tres vidas y el nacimiento de la cultura cosmopolita. Barcelona, Taurus.
Grimaldos, Alfredo (2017). Flamencos en el ferrocarril. Sevilla, El Boletín.
Navarro Coll, Julia (2024). El niño que perdió la guerra. Barcelona, Plaza y Janés.
Reig, María (2025). Sonó un violín en París. Barcelona, Planeta.
Para escuchar
Perfil de Spotify del Museo del Ferrocarril de Madrid en el que a través de 46 listas escucharas canciones del tren de todos los géneros clásica, rock, pop, música infantil...
Lista de canciones seleccionadas por Miguel López para acompañar la lectura del libro La música viaja en tren.
